Experiencias en tricicleta (por Jose)


Experiencias en tricicleta.

La primera cuesta a la que te enfrentas con un trike son tus propios prejuicios.  Sabes que vas a ser el centro de todas las miradas, y unos llevamos eso peor que otros. Pero, por otra parte, quieres que te vean “para difundir la Verdad”. Y la verdad no es otra que no sé por qué no le han dado el Nobel a quien inventó las bicicletas reclinadas, especialmente los trikes. Sí; la primera vez que ves uno, lo primero que piensas es en los paralímpicos -y yo tengo la espalda como para un desguace-,  pero deja tus prejuicios a un lado. Evidentemente, su conducción no es tan “dinámica” como con una bici tradicional, lo que no quiere decir que no sea divertida. Lo es, y mucho. Quizás la característica más sutil es que, al ser imposible caerse, las salidas son muchísimo más relajadas. ¿Alguien, pedaleando en una tradicional, de noche en el campo, se ha atrevido a mirar las estrellas durante más de medio segundo? Pues es una auténtica delicia. O simplemente poder mirar el paisaje sin miedo a tener un susto al apartar la vista del camino.

Por supuesto, su principal ventaja es la comodidad. Te olvidarás para siempre jamás del dolor de culo, de brazos, de espalda, de muñecas, de cuello… Desde luego, te cansarás de pedalear cuando lleves algunas decenas de kilómetros, pero sin que te duela nada. Y eso implica que podrás hacer muchos más kilómetros. Para grandes viajes, un trike no tiene precio.

Me tengo que esforzar mucho para encontrarle desventajas a un trike, aunque alguna puede tener, como todo. Son algo más pesados que una bici, aunque no mucho más. Si tu filosofía son más las rutas tranquilas que  las carreras, ni te enteras de esos kilitos de más. Son unos trastos grandotes para un piso pequeño o sin ascensor, aunque prácticamente todas las marcas tienen modelos plegables. Yo tengo un Gekko FX que una vez plegado ocupa poco más que una mesilla de noche. No es excusa.  También puedes tener algún problema en rutas complicadas. Con una tradicional puedes circular por encima de un bordillo; un trike tiene un ancho de unos ochenta centímetros, y la física es inapelable. Hablando de física: las cuestas arriba. Todo el mundo te dice lo mismo, con cara de suficiencia, “eso tiene que subir fatal”. Pues no. Subirás exactamente igual que con una tradicional: depende de tus piernas.

Antes mencioné los paralímpicos. Hace unos años me rompí un poco la espalda, y tuve que dejar de montar en bici. Nadie pude imaginarse la alegría, la felicidad de poder pasear de nuevo en bicicleta… Perdón, en tricicleta.

En fin. Lo que no puedo entender es que la gente siga montando en bicicletas tradicionales. Esas que inventó Torquemada.

Nos vemos por los caminos.

Jose.

(Si tú también quieres participar en este blog con tus experiencias, escríbenos a info@3ike.es)

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3 Responses to Experiencias en tricicleta (por Jose)

  1. Gonzalo Falconí Gomezjurado says:

    Conducir una bicicleta reclinada, de por si ya es satisfactorio, debido a su comodidad. Me imagino que debe ser fabuloso conducir un trike porque no ha lugar a la posibilidad de volcamiento lateral. Ojalá se popularicen y sus costos sean un tanto más bajos. Felicitaciones por el post. Cordiales saludos desde Quito Ecuador

  2. Trike Nomad says:

    Reblogged this on Trike Nomad.

  3. Trike Nomad says:

    Seria genial si alguien se animara a traducirlo e ingles, es un articulo muy bueno!

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