La bicicrítica y la promoción efectiva del uso de la bicicleta


Sin haber asistido a la última BiciCrítica de enero en Madrid, me han llegado comentarios sobre lo caótico de esta edición. Pocos días más tarde me enteré, gracias a Edu y a una entrada en el blog de En Bici por Madrid, de que esa visión no correspondía solamente a los comentarios de una o dos personas. Parece que es la opinión generalizada.

Hace tiempo que asisto a la BiciCrítica porque creo en el uso de la bicicleta como medio de locomoción y me parece que es un transporte ideal en entornos urbanos. Y hace tiempo que opino lo mismo que el ciudadano JMP comenta en el blog.

Como iniciativa, la bicicrítica me parece muy loable y una fantástica idea. Pero en lo que respecta a su ejecución, creo que está equivocada, y lo único que vamos a conseguir es crearnos enemigos, cuando lo que deberíamos de intentar es convencer a los demás de que dejen el coche en casa y usen la bicicleta más a menudo como hacemos nosotros.

Eso no se consigue sembrando odio y haciendo pagar a los conductores lo que nosotros, ciclistas, sufrimos a diario. Bloquear las calles e impedir el tráfico motorizado. Encerrar a un conductor que accidentalmente -o no- se ha quedado atrapado entre la masa de ciclistas, aunque eso nos suponga más perjuicio que beneficio a nosotros, al tenerle obstaculizando nuestro paso. Cerrando el paso al transporte público, que deberíamos considerar nuestro aliado, más que ningún otro. Ignorando los semáforos y otras señales viales que deberíamos respetar los primeros, puesto que se trata de nuestra seguridad y somos los conductores más indefensos de la vía.

No es la forma de promover el respeto. Corrígeme si me equivoco, pero creo que la BiciCrítica tiene como objetivos fomentar el uso de la bicicleta, exigir respeto para los ciclistas y un sitio para nosotros en la vía pública, y un código de circulación que, contemplándonos como vehículo, nos otorgue unos derechos y una protección, por supuesto no exento de normas ni responsabilidades por nuestra parte.

El objetivo de la BiciCrítica es, o debería de ser, por tanto, cambiar la mentalidad en cierto grado retrógrada de una ciudad que se resiste a entender la bici como una forma de movilidad urbana. Si queremos estar más cerca de Europa, ésta es una de las vías para ser más europeos.

Y cambiar mentalidades, amigo mío, es de lo más difícil que hay. Requiere paciencia, tiempo, mucha mano izquierda, y por supuesto, dar ejemplo. Dar ejemplo con el civismo. Yo, igual que tú, quiero respeto y facilidades. Pero las puertas se abren convenciendo, no imponiendo.

Es posible que esté equivocado. Pero creo que nuestros objetivos sólo podemos conseguirlos mostrando el mismo respeto que pedimos. No tenemos por qué ocupar todos los carriles de la calzada para reivindicar nuestra posición. En todo caso, debería dejarse libre el carril bus-taxi, pues el transporte público es nuestro “aliado”. Y, suponiendo que ocupemos todos los carriles -salvo los de transporte público-, deberíamos de respetar la normativa vial. Estamos reivindicando ser un vehículo más, no el único. Igual que queremos que ellos no sean los únicos, sino uno más.

Hacer las cosas bien no va a hacer que la BiciCrítica deje de ser una fiesta. Y sin embargo, estaremos más cerca de ganarnos el respeto de los demás vehículos.

Buen pedal y buena suerte.

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2 Responses to La bicicrítica y la promoción efectiva del uso de la bicicleta

  1. asi se habla compy, si señor

  2. Pingback: Críticas a la bicicrítica — Ciclando

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